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Archive for the ‘Secreto a voces’ Category

   Marinita Milagrosa

 

En el Parque O’Hggins no todo es verde. Existe un sector que posee sus propios matices, en donde, desde lejos, se puede apreciar una animita que vigila día y noche, bajo la luz de sus velas, a todo quién pise sus praderas. Pero esta animita no es cualquiera, sino que es de Marina Silva Espinoza, conocida como  “La Marinita”, una niña de seis años que falleció a los pies de un árbol, que hasta el día de hoy cobija su nombre y especialmente, a sus seguidores.

 

El 25 de mayo de 1945 fue un día negro para el Parque O’Higgins, especialmente para el sector oriente que aún guarda y acoge la historia de Marina Silva Espinoza, La Marinita, una niña sordomuda que murió a los seis años de vida.

Su historia estremece a todo quien visita su animita, ubicada a un costado de las canchas municipales de tenis. Sin embargo, este sector alberga una paz única, que refleja la edad e inocencia de aquella niña que fue violada y degollada por su padrastro, en el mismo lugar donde hoy muchos la visitan, le ruegan y le agradecen los milagros concedidos.

Para la gente que vive en el sector, la animita de Marinita es un ícono del parque, a la cual suelen frecuentar pues creen que gracias a ella, muchos de sus favores fueron concedidos. Por lo general la decoran con velas y le rezan con tanta devoción, como podrían rezarle a un santo.

 

Según Jennifer Vallejos, una mujer de 32 años que vive en los alrededores del parque O’Higgins, La Marinita es sinónimo de paz. Para ella visitarla, es ir en busca de la tranquilidad interior. “No hay día en que venga al parque y no me dirija a verla” comenta Jennifer. “Para mi es una parada obligada, creo mucho en ella, por lo que sé que siempre le debo mis agradecimientos”. Para Vallejos, el mensaje que en ella deja Marina Silva Espinoza debe ser traspasado en generaciones, por lo que a su hijo trata de inculcarle el mismo hábito que ella se creo para frecuentarla, y más aun, trata de inculcarle el sentido del por qué hacerlo.

 

Como ya es tradición, cada 25 de mayo, la gente del sector se congrega en la animita y en sus alrededores para dejarle obsequios en agradecimiento, que decoran cada día el interior con objetos para niños de la edad promedio en que murió.

Sus velas son renovadas día a día por un hombre que se hizo responsable de la animita, como agradecimiento de un favor concebido. Por lo que Marinita nunca está sola, siempre está presente en la memoria de quienes creen en su divinidad, especialmente los vecinos del parque O’Higgins, incluyendo también a los niños de edad similar a la que ella falleció, quienes le escriben cartas de amistad, y también de agradecimiento.

De un costado cuelgan calcetines de bebés, zapatos ya maltrechos y muchos dibujos de pequeños devotas de Marina, además de una alcancía para la mantención y muchas placas talladas, todas, en su mayoría, en agradecimiento.

 

Sin duda Marinita es el espíritu que cuida del parque y de todos quienes visitan sus alrededores, no sólo la animita.

Pero también es frecuente ver a quienes no les interesa la tranquilidad que Marinita entrega al sector, pues, a pesar del esfuerzo que los vecinos ofrecen para mantener limpia su gruta, existen personas que se dedican a rallar las paredes blancas que encierran su inocencia.

A pesar de esto, la animita no se ve deteriorada pues constantemente está siendo renovada para mantener vivo el sentimiento grato que entrega a todos los que viven y frecuentan  los alrededores del Parque O’Higgins.

 

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